Todos sabemos que las brujas son un elemento muy importante dentro de la cultura popular, y m·s en un juego medieval histÛrico como el Ars Magica. Por desgracia, el manual no dedica espacio a la descripciÛn de hechiceros o brujos que no pertenecen a la Orden de Hermes ni conocen las artes hermÈticas.
-El concepto de Bruja: Antes que nada, debemos concretar quÈ es o quÈ entendÌa la gente medieval por 'bruja'. Una bruja es un ser humano -por lo general una mujer, pero a veces tambiÈn un hombre e incluso un niÒo- que se ha entregado al Diablo por medio de un pacto o contrato, para servirle o asistirle. La bruja, pues, es un individuo que:
1) practica maleficium,es decir, que hace daÒo por medios ocultos
2) se ha entregado al Diablo, pasando a ser su sirviente
3) es de por sÌ un ser monstruoso que vuela por los aires de noche, con propÛsitos malignos tales como devorar niÒos reciÈn nacidos, y que se asocia con sus semejantes en sitios salvajes y desolados
4) es miembro de una sociedad o secta que celebra periÛdicamente reuniones, llamadas sabbats o aquelarres, donde se parodia sistem·ticamente a la religiÛn cristiana y se adora al Diablo, quien a su vez mantenÌa relaciones sexuales con sus adeptos humanos
Las brujas vivÌan bien en pequeÒas aldeas o sitios bastante abandonados, bien en pueblos o ciudades, donde se dedicaban a servir a los lugareÒos con sus hechizos, que habitualmente compraban sus poderes para hacer daÒo a otras personas.
-El Diablo de las brujas: Las brujas adoraban al Diablo, al cual consideraban como un dios, su Dios. Por tanto, renegaban del Dios y de la religiÛn cristianas. En los sabaths o aquelarres, se arrodillaban ante el Diablo y le decÌan: "Os reconocemos como nuestro seÒor, nuestro Dios y nuestro Creador." Šsta era la manera de que les concediese su poder. A efectos de juego de Ars Magica, los demonios que se aparecen y que pactan con las brujas no son el propio Satan·s, sino demonios m·s o menos poderosos, cada uno con su propio nombre. En el Infierno existe jerarquÌa, y un demonio es m·s importante cuantos m·s adoradores tenga. Este Diablo se les podÌa aparecer de varias formas: como un hombre alto, negro y tosco, como un hombre joven vestido de verde, o con harapos, etc; o bien con forma de animal, sobre todo de toro, gato, perro, macho cabrÌo, caballo o carnero. En cualquier caso, solÌan distinguirle los pies, que eran hendidos. Este Diablo les aparecÌa por primera vez a la futura bruja en un momento de desesperaciÛn, de desamparo o de profunda soledad o desconsuelo de Èsta. Un caso tÌpico era el de una viuda ya madura, rechazada por sus vecinos y sin compaÒÌa, a la que se acerca un hombre que alternativamente la consuela, la promete dinero, la asusta, la impone un compromiso de obediencia y finalmente se une sexualmente a ella, uniÛn que es siempre dolorosa.
La nueva bruja debe, formal e irrevocablemente, renunciar a Dios, a Cristo, a la religiÛn cristiana y ponerse en cambio al servicio de Satan·s, quien deja su marca en ella: a menudo con las uÒas o garras de su mano izquierda y en el lado izquierdo del cuerpo.
*Las ceremonias de admisiÛn de brujas: Dado que las brujas se agrupaban en sociedades secretas, cada nueva bruja o brujo debÌa pasar un ritual en una ceremonia de admisiÛn. Este ritual sÛlo tenÌa dos partes: que el o la candidata viniesen y aceptasen al Diablo de propia voluntad, no obligados por nadie, y que se entregasen en cuerpo y alma al Diablo y le sirviesen y obedeciesen en todo lo que les pidiera. Asimismo debÌan renegar de Dios, de Jesucristo y de sus santos.
Una vez admitidas, el Diablo les hacÌa una marca rasg·ndoles en una parte del cuerpo con las garras o con los dientes. AllÌ se formaba una marca azulada, con la forma de pata de liebre o de rata. Esa parte de la piel se les quedaba totalmente insensibilizada. Esta marca representaba el pacto con el Diablo.
Otro tipo de marca que les hacÌa el diablo era un falso pezÛn que servÌa para amamantar al demonio familiar. Este pezÛn podÌa aparecer en cualquier parte del torso, y tanto en brujos como brujas.
Por ™ltimo, firmaban con el Diablo un pacto o contrato con sangre, en el cual especificaba lo que la bruja daba y lo que el Diablo se comprometÌa a dar a cambio. Generalmente la bruja entregaba el alma o sus servicios durante toda la vida ( y adem·s su alma, que es lo m·s preciado para los demonios).
*El sabbat o aquelarre: Era un encuentro sacrÌlego y orgi·stico. Cuando la reuniÛn nocturna de brujas era a nivel local, se llamaba esbat. Era un sabbat cuando se reunÌan brujos y brujas de lugares lejanos. Los esbat eran reuniones ordinarias que se realizaban por lo general los viernes, en los que participaban solamente las brujas de una determinada localidad. Los sabbats eran reuniones ecumÈnicas celebradas con gran ceremonia tres o cuatro veces al aÒo, en los que participaban brujas de todas las regiones. Eran siempre encuentros nocturnos, que terminaba bien a medianoche, bien, cuando mucho, al amanecer. El lugar de ceremonia podÌa ser un cementerio parroquial, un cruce de caminos, al pie de una horca, etc, aunque los sabbats m·s importantes se llevaban a cabo por lo general en la cima de algunas montaÒas famosas situadas en una regiÛn apartada. Cuando el lugar del sabbat estaba lejos, se transportaban a Èl volando, bien unt·ndose un ung¸ento maloliente en la frente y muÒecas, bien llevadas a volandas por animales tales como carneros negros voladores, cabras, cerdos, caballos negros, que no eran sino demonios menores, o palos, palas, azadones o escobas.
El sabbat era presidido por el Diablo, que en esta ocasiÛn no tomaba la forma de un hombre corriente sino de un ser monstruoso, mitad humano y mitad cabra: un espeluznante hombre negro de enormes cuernos, con barba y patas de cabra, y a veces con garras de p·jaro en lugar de manos y pies. Se sentaba en un elevado trono de Èbano, mientras sus cuernos despedÌan resplandor y las llaman chisporroteaban en sus enormes ojos. La expresiÛn de su cara era tenebrosa; su voz, ronca y aterradora.
La reuniÛn estaba iluminada principalmente por una candela negra que tenÌa en Diablo en su cabeza, y por otras antorchas encendidas con esta vela.
El sabbat tenÌa una finalidad religiosa, la de adorar al Diablo, y en ella las brujas llevaban niÒos reciÈn nacidos y los devoraban arranc·ndoles las entraÒas tras entregar su sangre al Diablo, que se sentaba en un trono. TambiÈn le daban perros, gatos o pollos para que los sacrificara. Adem·s se hacÌan danzas alrededor de una fogata, durante las cuales a veces se transformaban en animales (gatos, liebres, cuervos...) y se retozaba hasta altas horas de la madrugada, todo esto completado con signos de pleitesÌa al Diablo, tales como besarle en todas las partes imaginables o retozar con Èl. Luego los Ìncubos y s™cubos, demonios de la carne en forma de hombre y de mujer, o incluso el mismo Diablo, copulaban con las brujas y los brujos.
Durante la celebraciÛn se presentaban al Diablo las brujas que estaban en falta o pecado, y le confesaban sus delitos: ir a misa, faltar a sabbats, no haber hecho suficientes maleficia, y eran castigadas siendo azotadas terriblemente. En el sabbat se parodiaba toda la ceremonia religiosa cristiana, en la que el Diablo pronunciaba un sermÛn incit·ndoles al mal. Tras Èl, se parodiaba la EucaristÌa repartiendo a las brujas y brujos una hostia negra y dura, y con un vino que parecÌa agua de alcantarilla.
Tras eso todos bailaban en cÌrculo con la cara hacia el exterior al son de trompetas, tambores y flautines, alrededor de una fogata o de una bruja encorvada con una vela encendida en el ano. El baile acababa en una orgÌa impresionante, en la cual se permitÌan todas las cosas incluyendo la sodomÌa y el incesto. En el momento ·lgido de la orgÌa el Diablo copulaba con cada hombre, mujer y niÒo presente. Finalmente cerraba el sabbat y enviaba a los participantes a sus casas, con instrucciones de realizar todos los maleficia concebibles contra sus vecinos cristianos.
El sabbat, despuÈs del Diablo, estaba presidido por el brujo o bruja principal, llamado Jefe del Sabbat, Ayudante del Diablo o Rey/Reina de los brujos. En los sabbats, adem·s de adorar al Diablo, Èste fomentaba el comportamiento pecaminoso de cada bruja y brujo, y les hacÌa renegar de nuevo de Dios. A efectos de juego, los sabbats se realizan en reggios infernales. El esbat, por su parte, era a nivel local y se hacÌa con una finalidad pr·ctica. En Èl no estaba presente el Diablo, y las brujas y brujos lo hacÌan para cumplir alg™n encargo de un cliente (como hacer maleficium sobre alguien, arruinar una cosecha, etc).
-Los poderes de las brujas:
*HechicerÌa y BrujerÌa: Antiguamente habÌa una distinciÛn clara entre hechicerÌa y brujerÌa. La hechicerÌa era una tÈcnica, el uso de unas oraciones o gestos acompaÒados de sustancias u objetos que se creÌa que proporcionaban a quienes las usaban un poder sobrenatural que permitÌa hacer daÒo al prÛjimo. Este concepto es aplicable a los Magos de la Orden de Hermes. La brujerÌa, sin embargo, no se basaba en una tÈcnica, sino en la propia persona: la bruja est· imbuida de un poder destructivo otorgado por Satan·s. No obstante aunque existÌa esta distinciÛn, las brujas tambiÈn usaban la hechicerÌa para sus fines.
De todos modos, dado que tanto los hechiceros o hechiceras como los brujos o brujas usaban estos medios para hacer daÒo, hechicerÌa y brujerÌa eran considerados maleficia, esto es, acciones malignas mediante las cuales se hacÌa daÒo por medios ocultos, y por tanto ambos eran castigados quemando a la persona en la hoguera, lapid·ndola, ahorc·ndola o ahog·ndola en un rÌo.
*El maleficium:
El maleficium o maleficio era el poder sobrenatural que el Diablo concedÌa a la bruja a cambio de servirla y de obrar siempre el mal. Era la recompensa de la bruja, que usaba su poder de maleficio para conseguir sus fines. Tradicionalmente se creÌa que el maleficium era usado contra alguien o contra los parientes de alguien como venganza personal. AsÌ, una persona acudirÌa a una bruja para que hiciera maleficio sobre alguien de quien quisiera vengarse. Este maleficio solÌa causar la muerte por medio de una grave enfermedad. Pero tambiÈn la bruja podÌa causar otros efectos distintos de la muerte, tales como producir fuertes sensaciones erÛticas en alguien respecto a otra persona. Otro poder, serÌa provocar impotencia en un hombre con su esposa y hacerle sentir odio hacia ella. Esto estarÌa combinado con un amor irresistible de este hombre hacia otra mujer.
Una simplificaciÛn de este poder serÌa causar impotencia a un hombre, por ejemplo si este hombre ha dejado a su esposa por otra. Entonces su esposa le lanzarÌa un maleficio a travÈs de una bruja. La tÈcnica para hacerlo era Èsta: durante la boda la mujer ofendida hacÌa tres nudos en un lazo o una cuerda, con la intenciÛn de provocar impotencia. La voluntad de la bruja, como la de su amo, era absolutamente maligna, enteramente dispuesta a la destrucciÛn.
Maleficios de las brujas:
1) Causar la muerte o la enfermedad en personas o animales:
TÈcnica:
-Algunas podÌan matar con una sola mirada o palabra a pollos, gallos jÛvenes y crÌas enteras de cerdos.
-Algunas brujas podÌan matar a un hombre sÛlo con maldecirlo
-Otros medios consistÌan en clavar alfileres en un muÒeco hecho a semejanza del individuo
-O bien le generaba una enfermedad terrible a la persona que desea
-TambiÈn podÌa generarle un trastorno mental
-O un accidente repentino y lamentable
2) Causar impotencia en los hombres o esterilidad o abortos en las mujeres, maldiciendo asÌ un matrimonio.
3) Atraer tormentas o temporales que destrocen las cosechas
TÈcnica:
-golpear, revolver o salpicar agua. Lo ideal era poder hacerlo en un estanque, pero si no habÌa ninguno cerca bastaba con hacer un pequeÒo pozo en el suelo y llenarlo con agua, o incluso con orina, y moverlo con el dedo.
4) A las brujas hacedoras de tormentas, adem·s se les atribuÌa el poder de volar.
5) Provocar pestes y otras epidemias
Las brujas se especializaban en el asesinato de reciÈn nacidos y niÒos pequeÒos. Esto era porque necesitaban sus cad·veres por varias razones:
-Eran canÌbales y manifestaban un apetito siempre insaciable por la carne m·s tierna y joven. El mayor placer para una bruja era matar, cocinar y comer a un reciÈn nacido a™n no bautizado.
-La carne de los reciÈn nacidos estaba llena de poderes sobrenaturales. Como elemento en preparados m·gicos podÌa ser utilizada para matar a otros seres humanos, para soportar la tortura y guardar silencio, y tambiÈn, mezclada con cierto ung¸ento y aplicada al cuerpo de la bruja, le permitÌa volar.
*Poderes adivinatorios de las brujas:
Las brujas ejercÌan poderes adivinatorios respecto a asuntos como saber si una persona est· embrujada, saber cÛmo curar a una persona, saber si una persona vivir· mucho tiempo m·s, etc. Esto se hacÌa a travÈs de ciertos encantamientos o ritos ceremoniales (unos gestos y unas palabras concretas), pactados con el Diablo, por los cuales Èste se le presentaba a la bruja en la forma de un animal. La bruja entonces le consultaba lo que querÌa saber sobre el futuro, a lo que Èl le contestaba.
Esta invocaciÛn solÌa consistir en llamar al Diablo por su nombre, un nombre que ese demonio le habÌa dado a la bruja para convocarle, tal como Robin o Elva, y un mandato tal como "Oh, Satan·s, concÈdeme lo que quiero".
*Otros poderes:
PodÌan transformarse en animal (cabra, conejo, perro, caballo, etc).
PodÌan transformar en animal a otras personas (en sapos, conejos, etc).
(Nunca en formas asociadas a Dios: cordero, paloma, etc)
-Los familiares de las brujas: A algunas brujas el demonio les concede ciertos espÌritus o trasgos con quienes se relacionan y que les sirven como familiares que responden a nombres extraÒos. Este familiar domÈstico tenÌa siempre la forma externa de un animal pequeÒo, alimentado de forma especial con pan, leche y sangre, y se guardaba en una caja o cazo de arcilla sobre un lecho de lana. TenÌan la forma de gatos, comadrejas, escuerzos (sapos con cuernos), perros o ratones, aunque algunos eran unos seres antinaturales, con muchas patas, manchas rojas, o versiÛn reducida de animales grandes (caballos, por ejemplo). Algunas brujas tenÌan m·s de un familiar. Se utilizaban para ejercer la magia sobre las personas y sus propiedades. En concreto, el familiar tenÌa uno de estos poderes:
-matar a personas
-matar a animales
-enfermar a personas
-enfermar a animales
Cuando la bruja tenÌa varios familiares, habitualmente cada uno tenÌa uno distinto. La bruja ordenaba al familiar ejercer su poder sobre alguien o sobre un animal cuando asÌ lo deseaba, y a cambio el familiar le pedÌa una recompensa, que solÌa ser un animal (un pollo o similar) al que devoraba al volver de efectuar su maligna misiÛn. La bruja podÌa cambiar el aspecto de su familiar, invocando el nombre del Diablo: podÌa transformarlo de un gato en un sapo, y asÌ guardarlo en un cazo.
-La reacciÛn de la sociedad medieval ante la bruja:
-ReacciÛn individual de los afectados: lapidan a la que consideran responsable de la muerte de un familiar, etc. Esto podÌa ocurrir sobre todo en aldeas, etc, donde la autoridad central no es fuerte.
-Donde hay fuerte autoridad, es ella quien se encarga de juzgar a la bruja o brujo, y condenar bien a pagar indemnizaciÛn, bien ejecut·ndola. La ley prohibÌa con firmeza que la gente se tomase la justicia por su mano y eliminase a personas sospechosas de brujerÌa, pero no obstante a veces la muchedumbre iracunda ignoraba estas leyes.
-La gente solÌa encontrar la explicaciÛn a alg™n desastre inexplicable o imprevisible en un maleficium. Por ello en Èpocas de crisis se acusaba y quemaba a muchas personas acusadas de brujerÌa.
-Los campesinos sentÌan un recelo tal hacia los maleficia que acusaban a cualquier persona sospechosa, generalmente mujeres, cuando ocurrÌa alguna desgracia. En estos casos, incluso a veces la ira recaÌa sobre una monja sospechosa de utilizar un muÒeco de cera para hacer maleficium.